Hijo de víctima en accidente en Piura: Mi papá estaba agonizando en mis brazos

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“Cuando lo fui a ver al lugar del accidente, mi papá (Porfirio Remigio More) respiraba, balbuceada en mis brazos, estaba agonizando. Lo abracé y lo recogí, sentí su aliento, en el camino se lagrimeó”, recuerda entre lágrimas, con voz entrecortada y mirando el féretro de su padre, Slim Remigio, hijo del director del colegio Néstor Martos, de Pueblo Nuevo de Colán, Porfirio Remigio, quien es una de las 8 víctimas mortales del fatídico accidente registrado entre una combi y un camión, la mañana del último lunes en la carretera Sullana-Paita.

Slim Remigio recuerda que su padre venía desde el hospital de EsSalud de recoger sus medicinas por el mal cardíaco que padecía.

“Mi papá me dijo, voy y vengo, pero no regresó jamás. Mi hermano menor se ofreció en llevarlo en la camioneta, pero no quiso porque él tenía que dictar clases y siempre pensaba primero en sus alumnos”, añadió Slim, mientras llora desconsoladamente al lado de sus otros hermanos durante el velorio de su padre, en las instalaciones del colegio donde era director desde el año 2004.

Añadió que su padre falleció por un fulminante paro cardíaco y, además, registró una fractura de la pierna izquierda y costillas.

“Milo siempre va a ser el hombre más importante de mi vida, era muy carismático, solidario. Él trataba a todos sus alumnos como hijos, por eso ellos sienten su muerte”, agregó.

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Raúl Anastacio Zapata, esposo de Santos Angélica Medina Céspedes, estaba sentado al lado del féretro y abrazado de su hija de tan solo 7 años. Él aún no concibe que ya no verá a la madre de su hija, por la imprudencia de otras personas.

“Ella me dijo: Me voy a Paita, si me gana la hora ya no voy. Cuando nos avisaron del accidente, la llamaba y no me contestaba, guardaba la esperanza que esté viva”, indica llorando.

Agrega que su hija cuando ya no vea a su mamá, va a llorar y sufrir y todo porque las autoridades no hacen control a las empresas de transporte.

“Ya hay muchos muertos y nadie hace nada. Ya es hora de poner un alto a tantas muertes, ya no queremos que más familias queden sumidas en el más profundo dolor. Dejan a mi hija de siete años sin su madre, ella ya no podrá verla crecer, nadie hace nada para parar tantas muertes”, dijo llorando Raúl Anastacio.

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También en Pueblo Nuevo de Colán velan los cuerpos de Ana María Zapata Bruno y de su hijo Luis Alberto Ojeda Zapata. Ambos regresaban de una cita médica, pues Luis perdió una vista el año pasado en una faena en altamar.

Él quedó con el rostro destrozado y fue identificado gracias a una cicatriz en el brazo, producto de un accidente de tránsito que tuvo. Ana María deja en orfandad a dos hijos, uno de ellos de tan solo 6 años.

Y ayer, en la tarde, fue sepultada Janet Paz Leytón, en el cementerio de esta localidad. Ella regresaba de realizar compras en Paita. Deja dos hijos, uno de 24 años y otros de 4 años. Las familias solo piden justicia.

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