La fatídica historia de la Quinta Heeren, uno de los condominios limeños donde vivió Chabuca Granda

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Ubicada en la cuadra 12 del jirón Junín, en el Cercado de Lima esta joya arquitectónica de casi cuatro hectáreas reunió en su momento a la aristocracia limeña, que se daba cita e incluso vivía en este condominio, el cual se convirtió en el hogar de aproximadamente 70 familias en su mayoría, de escasos recursos económicos durante los últimos años del siglo XX. No obstante, por ordenanza municipal y con la finalidad de restaurarla, la Quinta Heeren está desocupada desde el 2006.

Dicho espacio fue declarado como patrimonio cultural e histórico de la humanidad. Sin embargo, desde el 2016 fue declarado en “estado inhabitable total” por el Ministerio Público. Pese a ello, en los últimos años fue sede de eventos culturales y visitas guiadas.

La Quinta Heeren fue escenario de un hecho que conmocionó a la población de Lima el 24 de febrero de 1928. Ese día, los principales diarios informaron que el destacado empresario japónes Seiguma Kitsutani que había llegado al Perú en 1901 y vivía en el condominio desde 1915, se suicidó en el chalet número tres.

Él fue un importante comerciante que presidía la colonia japonesa en el país, producto de ello fue uno de los principales promotores para que su país pueda donar el monumento a Manco Cápac. También invirtió en una serie de negocios de la industria textil, aunque —a raíz del terremoto en Kyoto— varios de estos se vieron afectados, por lo que tomó la fatal decisión.

Este suceso hizo que los medios y la población de inicios del siglo XX le otorgaran un carácter tétrico y misterioso a la lujosa residencia, lo que generó que los habitantes padecieran el acoso de la prensa, que buscaba todo tipo de información sobre lo que sucedió tras la muerte de Kitsutani.

La popular casona fue construida en 1885, luego de que el ingeniero alemán Oskar Augusto Heeren comprase el terreno con el objetivo de construir una lujosa residencia de estilo neoclásico que emulara a las construcciones de la Europa antigua, lo que la convirtió en un lugar único en la ciudad en aquel entonces. Tuvo una plazuela, calles estrechas, jardines adornados con jarrones y esculturas, cancha de tenis, un faro y hasta una laguna artificial con cisnes.

Cabe resaltar que este conjunto de casonas tuvo su época de mayor esplendor entre los años 1890 y 1940, en los que albergó a las embajadas de Francia, Japón, Alemania, Estados Unidos y Bélgica. Por estos años, los residentes también comenzaron a dejar de alquilar las instalaciones y pasó a ser el punto de encuentro de la alta sociedad limeña.

El terremoto de 1970 generó el deterioro de varias de las casas de la Quinta Heeren. Asimismo, a mediados de 1990 fue sede de la exitosa serie de televisión sobre la vida de la Perricholi.

A lo largo de su historia, la Quinta Heeren ha albergado a una gran cantidad de artistas y personajes ilustres del Perú. Conoce a continuación quiénes vivieron en esta popular casona:

Se estima que en la quinta vivieron cerca de 300 familias. Actualmente, se encuentra deshabitada y a la espera de ser restaurada. Es preciso indicar que pertenece a la familia Pardo Escandón descendientes del expresidente José Pardo y Barreda, quien contrajo matrimonio con doña Carmen Heeren Barreda, hija de Oskar Heeren.

En los últimos años, el lugar se encuentra deshabitado y se ha convertido en sede de diferentes actividades artísticas y culturales organizadas a fin de revalorar la importancia de este espacio en la historia del Perú.

La Quinta Heeren también ha sido una inspiración para diferentes artistas, quienes retrataron la belleza de este conjunto de casonas. Uno de los más reconocidos fue el peruano Víctor Humareda. Él fue el autor de uno de los principales cuadros que se hicieron del condominio, cuyo título es “Quinta Heeren de noche”. Lo particular de esta pintura es que Humareda la pudo concluir tres días antes de que falleciera.

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